El organismo viviente más grande del mundo es un hongo que vive en América.

CONSTANZA GIULIANI · FEDERICO CANTINI · FLORENCIA ALMIRON · FLORENCIA BOHTLINGK · FLORENCIA RODRIGUEZ GILES IGNACIO FANTI · JAZMIN BERAKHA · JIMENA CROCERI · LAURA CODEGA · LAURA LANGER · MARIELA SCAFATI · MIGUEL MITLAG NICOLAS MASTRACCHIO · RUY KRYGIER · SANTIAGO TACCETTI · SOFIA BERAKHA · TIZIANA PIERRI · WALTER ANDRADE

Organizado por Sofia Berakha

Buenos Aires, Diciembre 2017

 

 

 

 

Federico Cantini

 

 

 

Jimena Croceri

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Walter Andrade

 

 

 

 

 

Mariela Scafati

 

 

 

 

 

 

 

Laura Códega

 

 

 

Sofia Berakha

 

 

 

 

 

 

 

Santiago Taccetti

 

 

 

Ruy Krygier

 

 

 

 

 

 

 

Constanza Giuliani

 

 

 

 

 

 

 

Sofia Berakha

 

 

 

Santiago Taccetti

 

 

 

Miguel Mitlag

 

 

 

Jimena Croceri

 

Jazmin Berakha

 

 

 

 

 

Laura Langer

 

Tiziana Pierri

 

 

 

 

 

 

 

Ignacio Fanti

 

Nicolas Mastracchio

 

 

 

Florencia Rodriguez Giles

 

 

 

Florencia Almirón

 

Florencia Bohtlingk

 

 

 

Armillaria Ostoyae

Este individuo de la familia de fungus Armillaria Ostoyae cubre más de 8.9 km² (1000 canchas de futbol) y su edad excede los miles de años. 

Fue la científica Catherine Parks quien en 1983 descubrió al espécimen mediante el análisis del ADN de cientos de especies de la región andina. El resultado concluyó en que todas las muestras que analizó pertenecían al mismo organismo. “No hay nada que se haya medido científicamente, sea planta o animal, que sea tan grande”, subraya Gregory Filip, profesor experto en la Armillaria. 

La Armillaria Ostoyae se manifiesta sobre la tierra como miles de hongos separados por apenas milímetros de aire, mientras que por debajo del suelo yace una estructura parecida a los cordones de zapatillas llamados rizomorfos, la cual transporta nutrientes y mantiene conectado a este capcioso ente que simula ser miles cuando en verdad es uno solo.

Estos hongos son comestibles bajo una larga cocción, ya que de lo contrario pueden tener un prolongado efecto lisérgico, pero algunas personas son absolutamente intolerantes a la Armillaria y han de abstenerse por completo a su consumo para evitar la muerte. Así como puede matar a Humanos, la Armillaria, al ser un patógeno del bosque, resulta también asesina para muchas otras especies debido a su naturaleza parasitosa.

Posiblemente gracias a la misma Armillaria Ostoyae, nos demos cuenta que el organismo vivo más grande no es un hongo sino la Tierra entera. Así como en la película Avatar, descubramos que siempre fuimos parte de un bosque bioneuronal inalámbrico en el que cada organismo enriquece y afecta la experiencia de la conciencia colectiva y de cada uno de sus nodos (nosotros).